Los Secretos que hay detrás de la Cámara

 

Harry Potter y la Cámara Secreta. El diseñador de producción Stuart Craig, tres veces ganador de los Premios de la Academia (El paciente inglés, Las amistades peligrosas, Ghandi), que fue nominado a los Premios de la Academia y a los BAFTA por su maestría en Harry Potter y la piedra filosofal, volvió a asumir su papel en la elaborada producción de La cámara secreta. “Hubo un largo período de coincidencia mientras comenzábamos a prepararnos para la segunda película durante la producción de la primera”, afirma Craig, “pero nos dio la oportunidad de mejorar la calidad de la arquitectura establecida, en especial con la oficina de Dumbledore y el aula de Lockhart”.

  La producción visitó muchas de las localizaciones establecidas en Harry Potter y la piedra filosofal, pero la mayor parte del rodaje volvió a realizarse en los Estudios Leavesden, y supuso construir una amplia gama de nuevos decorados y situaciones, el más grande de los cuales fue la propia Cámara Secreta. Con unas dimensiones de 76 x 36 metros, el enorme decorado de la cámara es con mucho el decorado más grande de Harry Potter creado hasta la fecha, haciendo parecer pequeño al Gran Comedor, que mide unos impresionantes 42 x 12 metros.

  “J.K. Rowling manifiesta de manera muy clara en su libro que la Cámara es un lugar enormemente alto y muy cavernoso”, explica Craig. “Pero, como Leavesden era originalmente una vieja fábrica de aviones, el estudio más alto sólo tiene 8,5 metros de altura. Podríamos haber conseguido una mayor altura con efectos visuales, pero en lugar de eso construimos hacia abajo para crear la ilusión de profundidad. El resultado es una Cámara que parece tener una altura enorme y estar inundada. En realidad, el agua sólo tiene 30 centímetros de profundidad y se tiñó de negro para darle esa sensación de una profundidad tremenda”.

  Además de diseñar, construir y ambientar la Cámara Secreta, el aula de Gilderoy Lockhart y la oficina del profesor Dumbledore, Craig y su equipo – que incluía 300 trabajadores de la construcción, 25 directores artísticos y delineantes, 4 ambientadores, 4 escultores, 2 artistas escénicos, 5 pintores de retratos, 20 encargados de atrezo y numerosos especialistas – crearon entornos como la casa de los Weasley, La Madriguera, el invernadero, el ala del hospital, numerosos pasillos, el Callejón Knockturn y el cuarto de baño de las chicas.

  Para Craig, los dos decorados más difíciles de diseñar fueron el Spiders Hollow y el Sauce Boxeador. “En ciertos aspectos el Spiders Hollow fue el decorado más difícil porque no es arquitectónico, es completamente orgánico, como una gran escultura”, comenta Craig. “Diseñar algo sin una estructura evidente supuso un gran reto. Creé el decorado como un gran anfiteatro al que entran los niños y en el que arañas que salen de todas las grietas les tienden una emboscada. Llenamos el decorado con raíces de árboles y sugerimos un mundo subterráneo debajo del cual viven las arañas”.

  De manera similar, Craig y compañía aceptaron el reto de construir el Sauce Boxeador, el arrogante árbol encantado que ataca a Harry, a Ron y al coche volador cuando tienen la desgracia de aterrizar en sus ramas. “La idea de que el coche volador aterrice en un árbol, caiga a través de sus ramas y luego sea golpeado por él es una secuencia tan mágica que siempre imaginé que sería generada por ordenador”, admite Craig. “Pero al final resolvimos esto de manera práctica construyendo el árbol en varias partes, que luego juntamos alcanzando 26 metros de altura. Esa secuencia supuso una gran colaboración entre el departamento artístico y los equipos de efectos visuales y efectos especiales”.

  El coche volador, un Ford Anglia azul, fue creado por el supervisor de efectos especiales John Richardson y su equipo. “Necesitábamos un total de 14 coches que pudiéramos ambientar en diferentes estadios, desde que está en perfecto estado, cuando los niños lo roban y rescatan a Harry, hasta que aterriza en el árbol y finalmente acaba volviéndose loco en el bosque”, dice Richardson, que recorrió Inglaterra buscando viejos Ford Anglia con esta finalidad. “La mayoría de los coches que encontramos no eran aptos para circular y muchos estaban destinados a chatarra, ¡así que no destruimos ningún vehículo de época!”

  Para Daniel Radcliffe, el rodaje de la escena del coche volador y el posterior choque contra el Sauce Boxeador Willow se encuentra entre sus experiencias favoritas en la producción de La cámara secreta. “Rodar en el coche volador fue como estar en un aparato de un parque de atracciones, ¡especialmente cuando una de las ramas del árbol golpeó a través de la ventanilla entre Rupert y yo!” dice Radcliffe. “Fue increíble. ¡Creo que no paramos de reírnos!”