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D » Nieves Martín Azofra. - Traductora de: Harry Potter y la cámara secreta, de J.K. Rowling, Emecé-Salamandra, Barcelona, 1999. Harry Potter y el prisionero de Azkaban, de J.K. Rowling, Emecé-Salamandra, Barcelona, 2000. Harry Potter y el cáliz de fuego, de J.K. Rowling, Salamandra, Barcelona, 2001. - Su Experiencia con Harry Potter: Me considero muy afortunada por haber participado en la traducción de tres de los volúmenes de las aventuras de Harry Potter. A pesar de los muchos retos que la obra de Rowling plantea, el trabajo ha sido muy gratificante y divertido.
Antes de citar algunos de estos retos, he de mencionar que
cuando nos hacemos cargo de la segunda entrega, Harry Potter y la cámara
secreta, heredamos soluciones dadas en la traducción del primer libro. La
conservación de muchos nombres en inglés, comunes y propios, inventados o no,
pero cuidadosamente elegidos por la autora: los nombres de los personajes, los
nombres de las casas de Hogwarts o algunos de los términos técnicos del
quidditch, son algunos ejemplos. Entre las dificultades que plantea la traducción de Harry Potter, es preciso señalar su gran carga cultural. El mundo de Harry es muy “British”. Además siempre he tenido la impresión de que su autora ha querido que las muchas referencias culturales que salpican su obra se respetasen. Por este motivo y porque, como ya he mencionado anteriormente, la traducción anterior había impuesto a las posteriores ciertas soluciones, no se han hecho cambios culturales, es decir no se ha adaptado el texto a sus lectores, sino que hemos preferido, en general, una traducción literal de sus referentes culturales. Así, por ejemplo, en lo referente al colegio de Hogwarts y su organización, vemos que a los alumnos se les distribuye, en la ceremonia anual que tiene lugar a comienzo de curso en “houses”>”casas”. Percy, Ron y Hermione son “prefects”>”prefectos”. La traducción en ambos casos ha sido literal. En el primero, debido a que no existe en nuestro sistema educativo un concepto similar y en el segundo, porque el haber utilizado el término delegado, por ejemplo, no hubiera recogido todo el significado que conlleva la palabra “prefect”. Los términos “Head boy” o “Head girl”, sin embargo, se tradujeron como “premio anual”. Esto nos permitió hacer algunos juegos de palabras, donde las iniciales “P.A.” con el significado de “Premio Anual”, se transforman en “Presumido del Año” y en “Premio Asnal”. Las comidas, que también hacen referencia a platos muy típicos de la cocina británica, las hemos traducido, en ocasiones, literalmente, como es el caso de, por ejemplo: “Yorkshire pudding”>”Budín de Yorkshire”; “Cornish pasty”>”empanada de Cornualles”. Y, en ocasiones, la opción ha sido la de acercarnos más a nuestra cultura: “Cottage cheese”>”queso fresco”; “porridge”>”gachas de avena” . En definitiva, no nos parecía adecuado, es más hubiera resultado ridículo en una obra como ésta, la adaptación cultural de estas comidas, hasta el punto de que los estudiantes de Hogwarts, en los festines pantagruélicos que acontecen en el Gran Comedor, hubieran degustado platos tales como: tortilla de patatas, cocido madrileño, gazpacho o torrijas.
Siso Cienojos tampoco hubiera sido una solución errada, para el personaje de Argus Filch. Me hubiera gustado mucho que Fang, el perro jabalinero de Hagrid, se hubiera llamado Remolón. Considero que esta palabra, con la que en castellano se designa al colmillo de la mandíbula superior del jabalí, hubiera sido una buena traducción. La obra está cuajada de aliteraciones, que contribuyen a dar sonoridad al texto. Conscientes de la importancia de este efecto sonoro, las hemos conservado, siempre que ha sido posible, aunque no siempre con el mismo sonido del original, por ejemplo: “The Monster Book of Monsters”>El monstruoso libro de los monstruos”; “Loony, loopy Lupin”>”Locatis, lunático, Lupin”; “cockroach cluster”>”cucurucho de cucarachas”; “Madcap Magic for Wacky Warlocks”>”Magia disparatada para magos disparatados”. Los libros de Harry Potter, con tal profusión de palabras inventadas, efectos sonoros, juegos de palabras, anagramas, canciones y acertijos han puesto muchas veces a prueba nuestra creatividad y nos han obligado a rehacer el texto para conseguir el mismo efecto poético, humorístico, misterioso..., que la autora buscó al escribir su obra. En el Torneo de los Tres Magos, la canción de las sirenas y la adivinanza que la esfinge plantea a Harry son ejemplos de la necesidad de rehacer el texto original. Adolfo Muñoz recreó el texto para los lectores en castellano, de manera admirable.
Finalmente, los juegos de palabras, ese otro caballo de batalla para el traductor, se han conservado sólo parcialmente o bien no se han podido conservar o bien se han creado otros que no estaban en el original. En el caso de “Moaning Myrtle”>”Myrtle la llorona, nos encontramos con que en inglés hay un juego de palabras con la expresión “weeping willow”>”sauce llorón”. En nuestra traducción, al no traducir Myrtle, que no es un árbol, pero sí un arbusto, el juego de palabras se ha conservado sólo parcialmente. En la canción de las sirenas, la traducción literal de “criando malvas” se ha convertido en “criando algas”, puesto que en estos momentos la historia se desarrolla en las profundidades del lago de Hogwarts. El resultado es divertido y adecuado al contexto. He disfrutado traduciendo Harry Potter porque es una historia que me gusta, me divierte, está bien contada y bien escrita. Considero un acierto que la acción se desarrolle en un mundo que nos es cotidiano e insólito a la vez. Un mundo que no es perfecto, como tampoco lo son los personajes que se mueven en él. Harry Potter, como cualquier muchacho de su edad, tiene que vencer muchas inseguridades, miedos y enfrentarse a situaciones difíciles, que casi nunca comprende. En el viaje, que inicia en el andén nueve y tres cuartos de la estación King´s Cross, va buscando su sitio en el mundo y en esta empresa, nada fácil ni siquiera para un héroe, va a encontrar toda suerte de aventuras, sorpresas y desafíos. Al final de cada episodio, Harry ha crecido emocionalmente y se ha adentrado en el conocimiento del mundo que le rodea y de su propio yo. Rowling crea una trama absorbente, con gran dosis de intriga y humor. Estos son sólo algunos de los ingredientes que han conseguido que haya leído con entusiasmo los libros de Harry Potter. - Muchas gracias a Nieves por Colaborar -
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