El Nacimiento de Harry Potter

► El novio de J.K.Rowling se trasladaba a Manchester, y éste quería que Rowling fuera con él. Después de pasar allí un fin de semana buscando piso, volvía en tren de Manchester a Londres cuando apareció Harry Potter. La propia Jo nunca había sentido tal excitación. Supo de inmediato que sería divertido escribir y hablar del personaje. Entonces ella misma no sabía que iba a ser un libro para niños... Sólo sabía que tenía a ese chico, Harry. Durante aquél viaje también descubrió a Ron, Nick Casi Decapitado, Hagrid y Peeves.

Pero con la idea de su vida hirviéndole en la cabeza, no tenía ni un bolígrafo que funcionara,  a pesar de que la autora nunca sale a ningún sitio sin su bloc de notas y el bolígrafo. De modo que, en vez de tratar de escribir, tuvo que pensar, cree que fue un golpe de suerte ya que le asaltaban cantidad de detalles. Si Rowling no hubiera sobrevivido al viaje, cree que no habría merecido la pena recordarlos.

En lo primero que se concentró fue en la Escuela de Hogwarts de magia y hechicería. Pensó en un lugar con mucho orden pero tremendos peligros, en que niños tenían capacidad de superar a sus maestros. Como es lógico tenía que se un lugar recoleto y no tardó en ubicarlo mentalmente en Escocia, tributo subconsciente tal vez al lugar donde se habían casado sus padres. La gente sigue diciendo en que se basó para inventar Hogwarts, pero todos están equivocados. Rowling nunca vio en ninguna parte un castillo que se le parezca al que imaginaba como Hogwarts.

Esa noche volvió a su piso y empezó a escribir de un tirón en una libretucha barata. Escribió una lista de todos los temas que debía estudiar...., sabía que tenían que ser siete. Primero surgieron los personajes, luego tuvo que encontrar nombres que les cuadraran. Gildery Lockhart es un buen ejemplo. Sabía que su nombre debía de ser sonoro. Buscó en el Dictionary of Phrase and Fable -estupedan fuente para buscar nombres- y se topó con Gilderoy, un salteador de caminos escocés muy guapo. Exactamente lo que quería. Después encontró Lockhart en un monumento a los caídos de la primera guerra mundial. Los dos nombres juntos decían todo lo que la autora quería saber del personaje.

Era cuestión de descubrir por qué estaba Harry donde estaba, por que habían muerto sus padres. Lo estaba inventando, pero parecía que estuviera haciendo una investigación. Al final de aquel viaje en tren sabía que sería una serie de siete libros. Un poco arrogante para alguien que no ha publicado nada, pero era la idea que se le ocurrió. Tardó seis años en estructurar la serie, en hacer el argumento de las siete novelas. Sabe como, cuando y quien va a aparecer, lo siente igual que si estuviera saludando a viejos amigos. Casi siempre tiene historias completas para los personajes. Si las pusiera con todos los detalles, cada libro sería del tamaño de la Enciclopedia Británica. Rowling inventó finalmente el juego del Quidditch después de una riña descomunal con el novio con quién vivía en Manchester. Salió hecha una furia del piso, se fue a un pub... e inventó el quidditch.

Hoja Perteneciente a los manuscritos originales

de Rowling para "Harry Potter y la piedra filosofal".